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Hacia la oficina 3.0

oficinaNo todas las oficinas han evolucionado al mismo ritmo, pero es un hecho que las oficinas de hoy en día no son las mismas que conocimos en el siglo XX.

En los últimos años del siglo pasado, el 40% de la oficina estaba compuesta por puestos de trabajo distribuidos por compartimentos. A comienzos del presente siglo, el 65% del espacio se planificaba como un espacio abierto y se comenzaba con una progresiva  eliminación de los despachos. Los despachos representaban entonces el 15% del espacio de la oficina en comparación con el 30% de la etapa anterior. En ambos casos, se mantenía el mismo porcentaje para zonas de reunión: el 10%.

Sin embargo, estos modelos de oficina se han ido quedando obsoletos. La revolución tecnológica transformó poco a poco nuestra forma de trabajar y las oficinas se hicieron menos imprescindibles para el trabajo cotidiano. No obstante seguimos acudiendo a la oficina, como lugar de encuentro más destinado a la colaboración, al trabajo en equipo, compartir ideas y conocimiento.

Las oficinas que todavía conservan esa estructura ven cómo la mayor parte del tiempo los despachos están vacíos y las salas de reuniones absolutamente saturadas.

Actualmente pasamos gran parte de nuestras jornadas de trabajo reunidos. Por eso, en las oficinas 3.0 los despachos se reducen a la mínima expresión, el 60% del espacio se destina a zonas de reuniones, el 30% a puestos de trabajo de los cuales sólo el 15% son puestos fijos, y sólo un 10% son áreas privadas pero que no tienen asignado un empleado fijo.

Tampoco se trata de que los espacios cerrados desaparezcan, sino de encontrar un equilibrio que sirva a la perfección a los intereses de las compañías. Las nuevas oficinas 3.0 predominan las áreas de puesta en común, pero se conservan espacios cerrados que permiten reunirse, hablar por teléfono o simplemente concentrarse en un trabajo determinado.

La elección del nuevo tipo de estructura para las oficinas no es casual. Hoy son estas estructuras las que facilitan el bienestar dentro de las compañías y permiten aumentar la competitividad.

La oficina y sus espacios deben ser capaces de dar respuesta a todas las necesidades de los miembros de la compañía. Por ello, debemos avanzar hacia unos espacios versátiles. Las mismas soluciones no pueden servir para todos los empleados ni tampoco funcionar por igual en todas las empresas. El diseño de estos espacios debe adaptarse a la cultura y la dinámica de trabajo de la empresa.